Sé que no soy para ti,
y tú no eres para mí,
por tanto no sonrías, infeliz,
ni mientas, para mí.
Tantas malas palabras,
tantos te quiero olvidados,
tantas lágrimas derramadas,
tantos besos nunca dados.
Me cuesta tanto despedirme,
alargo nuestra disputa un poco más,
ya no importa lo que dije,
sólo sé que ya no te veo igual.
No hay comentarios:
Publicar un comentario