una golondrina pasó por el ventanuco,
se posó junto a mí y cantó,
y esa melodía era la que aún busco.
Tenía otro ritmo, otro compás,
otra letra, que no olvidaré jamás.
Me sacó de mi letargo y me quitó
el polvo que sobre mí yacía.
Le agradecí tal gesto
pero voló abandonándome,
esta vez la seguí,