Una confusión,
un saludo,
una infusión,
algo de cianuro.
Esa mano, la tuya
la que agarró mi piel,
Esa mirada, la mía,
la que te dejó sabor de miel.
Has cambiado, tú, sí,
no te recordaba así,
pero prometo no perderte
de vista, y quererte.
Volver a hacerme la loca,
para que tu boca acabe en la mía.
Regresar a esos labios que tocan,
el filo de los míos, un segundo, en un día.
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