Perdóname, si alguna vez fallo,
son estas cadenas que llevo
las que me hacen daño,
que me hacen pensar, cuando no debo.
Grítame, si alguna vez me callo,
porque sé que tu eres hielo
y yo fuego, pero me siento a salvo.
No me importa chocar contra la pared
si eso te mantiene a mi lado siempre,
no te diré lo que tienes que hacer,
sólo intenta entender mi mente.
Escúchame, cuando yo me quede sin voz,
muéveme, cuando me quede parada,
respirame, cuando entre en hiperventilación,
y,
bésame, siempre, cada mañana.
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