Estallar en una carcajada,
que te miren, y los mires
hacer una mueca, no importa nada.
Que se pregunten que haces
que te envidien por ser feliz
ser tú la única que decide
por ti.
Correr, gritar, huir, clamar,
llorar, respirar, pararse, andar,
seguir el camino que dejaste.
Sigues con tus idas y venidas,
tu problemas y soluciones,
con tus fobias y tus filias.
Sigues escuchando Sabina,
pero también haces honor a Jagger,
tan distinta eres ahora.
Has expirado tus miedos,
te has desecho de tus dramas,
has saltado de la cama.
Has caído tantas veces,
pero ahora te levantas,
sigues en pie, impasible,
mientras el mundo se para.
Atrás, a tus espaldas,
cien mil años por vivir aún,
pero en tu mirada, carbonizada,
mil siglos recorridos sin luz.
Dices soledad,
deseas un abrazo,
corres sin parar,
pero necesitas un descanso.
A todo esto, y más,
que nada dura eternamente,
el dolor viene y va,
igual que un amor fugaz,
que entra en ti vagamente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario